Oscar Müller Creel

  • Oscar Müller Creel
    Oscar Müller es Doctor en Derecho y tiene el grado de Maestro en Administración de Justicia y candidato a maestro en periodismo. Es originario de la ciudad de Chihuahua, México. Es colaborador en Radio Claret América de  Chicago Illinois, en temas de Derechos Humanos y Administración de Justicia y sus columnas de opinión se han publicado en el periódico Hoy del grupo Tribune Publishing Company de Chicago Illinois EUA, la cadena noticiosa Hispanic Digital Network de CISION, así como en el Heraldo de Chihuahua del grupo Organización Editorial Mexicana. Ha escrito libros sobre Derechos Humanos y Ética del Abogado, así como artículos científicos en Universidades de México, Colombia y España. Correo: [email protected]
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La consulta Popular, una lluvia de buenas noticias

Las tres mujeres trabajaban afanosamente doblando papeletas y metiéndolas a las urnas, en un actuar que no es ajeno a las peores prácticas antidemocráticas del pasado, cuando el PRI (Partido Revolucionario Institucional) gobernaba a México con poca competencia, y solía aplicar la práctica que se conoce como “relleno de urnas”, un delito electoral cometido al amparo de la impunidad. Se ve que el lugar es el patio de una escuela, pues los hechos se desarrollan en un espacio que tiene un techo arriba y el suelo se encuentra pintado de verde oscuro, con franjas de color que delimitan espacios, y la toma permite percibir, en la parte trasera de la escena, un edificio que tiene pasillos en el exterior de ambas plantas y en uno de los enfoques se alcanza a ver una canasta de basquetbol. Sobre la mesa se ven una gran cantidad de papeletas con color rosa y al extremo una urna electoral que tiene la leyenda “CONSULTA POPULAR”. El lugar: Escuela Secundaria Técnica número 4 en Orizaba Veracruz, este domingo 1 de agosto de 2021. La autoridad electoral denunció el hecho ante la Fiscalía del Estado, haciendo referencia que quienes realizaron esa conducta fueron dos funcionarios de casilla y que luego de revisar la lista nominal se pudo constatar que en esa mesa habían votado 304 personas, pero que en la urna aparecieron 1991 papeletas. Esa es una de las cosas criticables que vimos en la jornada sobre la consulta popular del 1 de agosto, pero la verdad es que dicho ejercicio democrático, nos ha traído cosas muy buenas. En una idea básica, democracia es una forma de gobierno en la que el poder de gobernar se encuentra en la sociedad y esta, a través de procesos de elección, determina que personas o instituciones realizarán los actos de gobierno. Pero este concepto va más allá, pues una sociedad consciente y politizada (en el buen sentido de la palabra) vive diariamente el actuar público, con el conocimiento de lo que los órganos de poder están haciendo y la crítica positiva o negativa a dicho actuar; es aquí donde cobran especial importancia la transparencia y los medios de comunicación: prensa, radio, televisión e Internet. En 2012 en la Constitución Mexicana, se creó una figura de ejercicio democrático denominada Consulta Popular, cuya finalidad es permitir la participación de los ciudadanos en las decisiones importantes del país; una serie de requisitos se deben cumplir con la finalidad que esta herramienta no se revierta en contra de la democracia y se transforme en el pretexto de los tiranos para ejercer su voluntad. Pues bien, la Consulta Popular de este 1 de agosto fue un verdadero y satisfactorio ejercicio democrático, por una serie de razones: Un elemento muy importante en el proceso de consulta es la revisión previa de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que tiene razón de ser en la necesidad que la materia de la consulta no contenga algo que violente la constitución y, en este rubro, hubo una nota negra, pues la SCJN en vez de rechazar de inicio la consulta por absurda al pretender que los votantes decidieran si la ley se debe o no de aplicar, en un actuar que a algunos nos pareció doblegamiento al presidente, optaron por hacer un galimatías y plantear la consulta en los siguientes términos: ¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas? Si usted, mi estimado lector tiene la capacidad de entender que es lo que se le está preguntando, me quito el sombrero, pues yo no. Pero aquí surge el primer punto a favor, lo absurdo de esa consulta fue claramente entendido por los ciudadanos mexicanos, quienes, en abrumadora mayoría, decidieron no seguir el juego a las autoridades y no acudir a las urnas; de un universo superior a los 96 millones de votantes, acudieron, poco mas de el 7%. ¡Bien por los mexicanos que no se dejaron llevar por el absurdo propuesto por las autoridades!  y ¡bien por México que empezó a vivir una incipiente democracia con este siglo, pero que ha madurado y no se presta a los juegos del poder de los políticos en turno, pues ahora entiende la bondad de los procesos democráticos, su utilidad y el poder que tiene en su derecho al voto! Otro ganador en este proceso, fueron los organismos electorales, pues a pesar del corto presupuesto con que el INE y las instancias de los Estados contaban, las casillas se instalaron correctamente, los votos se emitieron y se contaron, con los prietitos en el arroz como relatado antes. ¡Bien por las instituciones electorales que pudieron con el paquete, a pesar de las circunstancias adversas, demostrando su eficacia! El presidente López Obrador se pudo percatar que no cuenta ya con el apoyo popular que lo llevó a Palacio Nacional, en las elecciones de julio pasado. Los 30 millones que lo apoyaron en 2018, ahora en julio de 2021, se redujeron a 15 y en esta consulta popular de agosto, apenas superaron los 6 millones. Un foco rojo que esperemos le haga reaccionar para que se ponga a trabajar, como debe de hacerlo, en vez de tener al país hundido en el caos. Me pregunto si el escuálido resultado de esta consulta haya sido un detonante para que el presidente de la SCJN haya rechazado la continuación de su mandato fuera del plazo constitucional, que propuso López Obrador, se está marcando una sana distancia entre el Poder Judicial y el presidente, la que es necesaria para preservar el equilibrio de poderes, otro elemento necesario en un país democrático. Otro mal aspecto en esto fueron las posteriores declaraciones de López Obrador, que en un tono de burla manifestó que “…aún sin la consulta se puede proceder contra los corruptos del pasado…” -que bueno que ya se dio cuenta que la ley debe aplicarse- pero esa declaración fue una ofensa para aquellos pocos seguidores que, sacrificando su descanso y familia, acudieron a las urnas a votar, en una muestra de solidaridad hacia su persona.